| Camino de Santiago, 2019 |
Alabanza
Señor Dios nuestro,
que admirable es tu obra en la
tierra de mi alma.
Que admirable la
grandeza de tu amor;
dulces son tus palabras a mis oídos,
como miel sabrosa que
deleita mis labios.
Sáciame con el pan de tu palabra.
Tu gloria y tu poder me sostienen,
tu luz deslumbra
mis ojos, tu belleza me seduce.
Límpiame con el torrente del agua viva que brota de
tu fuente.
Renuévame con espíritu firme,
fortalece las murallas de mi alma.
Revélame los designios de tu amor,
los deseos de tu
corazón,
el anhelo que propició mi vida
y me concedió tu aliento,
porque tuya
soy.
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