
Oración
de los Consagrad@s
para el Año de la Vida Consagrada
Te damos gracias, Padre, que nos ha llamado a
seguir a Jesús en plena adhesión a su Evangelio y en el servicio de la Iglesia,
y que ha derramado en nuestros corazones el Espíritu Santo que nos da alegría y
nos hace testimoniar al mundo su amor y su misericordia.
Hoy queremos ser agradecidos por nuestra
historia. Agradecemos a nuestros
fundadores quienes abrieron su corazón al Espíritu Santo y que nos han motivado
a incorporar otros miembros en nuevos contextos geográficos y culturales, dando
vida a nuevos modos de actuar el carisma, a nuevas iniciativas y formas de
caridad apostólica.
Hoy queremos responder a la llamada de vivir el
presente con pasión. Queremos volver a
decir como dice San Pablo: “Para mi, la vida es Cristo”. El Evangelio nos sigue exigiendo que lo
acogamos y que la vivamos con radicalidad y sinceridad. Que cada día podamos poner en práctica todo lo
que nace de la Palabra que se ha encarnado en la historia.
Hoy queremos abrazar el futuro con esperanza. Sabemos los retos que tenemos: la disminución
de vocaciones y el envejecimiento, los problemas económicos,los retos de la
internacionalidad y la globalización, las insidias del relativismo, la
marginación y la irrelevancia social.
Queremos vivir Cristo, Nuestra Esperanza, que nos repite constantemente
«No tengas miedo, que yo estoy contigo».
Por eso también oramos para que nuestros niños y jóvenes no tengan miedo
de escuchar la voz de Dios y respondan en su corazón aceptando la invitación de
Cristo: Ven y sígueme.
Que en nosotros se refleje la alegría de la opción
que hemos hecho. Que nuestra vida proclame los dones evangélicos de la fe, la
esperanza y la caridad. Que nuestra vida
sea una invitación a vivir en comunión y que juntos salgamos a la misión de
anunciar a Cristo Vivo y presente en la historia.
Y a ti María, bajo la advocación de la Virgen del
Carmen, te pedimos que imitandote conservemos virginalmente la fe íntegra, la
esperanza firme y el amor sincero para que juntos llegemos a la eterna y única
bienaventuranza.
Oración de Bendición a los Consagrad@s
(Tomado de Vita Consecrata de Juan Pablo II, 1996)
Trinidad
Santísima, beata y beatificante, haz dichosos a tus hijos e hijas que has
llamado a confesar la grandeza de tu amor, de tu bondad misericordiosa y de tu
belleza.Padre Santo, santifica a los hijos e hijas que se han consagrado a ti para la gloria de tu nombre. Acompáñales con tu poder, para que puedan dar testimonio de que Tú eres el Origen de todo, la única fuente del amor y la libertad. Te damos gracias por el don de la vida consagrada, que te busca en la fe y, en su misión universal, invita a todos a caminar hacia ti.
Jesús Salvador, Verbo Encarnado, así como has dado tu forma de vivir a quienes has llamado, continúa atrayendo hacia ti personas que, para la humanidad de nuestro tiempo, sean depositarias de misericordia, anuncio de tu retorno, y signo viviente de los bienes de la resurrección futura. ¡Ninguna tribulación los separe de ti y de tu amor!
Espíritu Santo, Amor derramado en los corazones, que concedes gracia e inspiración a las mentes, Fuente perenne de vida, que llevas la misión de Cristo a su cumplimiento con numerosos carismas, te rogamos por todas las personas consagradas. Colma su corazón con la íntima certeza de haber sido escogidas para amar, alabar y servir. Haz que gusten de tu amistad, llénalas de tu alegría y de tu consuelo, ayúdalas a superar los momentos de dificultad y a levantarse con confianza tras las caídas, haz que sean espejo de la belleza divina. Dales el arrojo para hacer frente a los retos de nuestro tiempo y la gracia de llevar a los hombres la benevolencia y la humanidad de nuestro Salvador Jesucristo, que vive y reina, por los siglos de los siglos. Amén.