EL ORDO VIRGINUM... Origen, Significado y Función
El Orden de las Vírgenes, es la forma de
vida consagrada más antigua de la Iglesia, costumbre que se remonta a la
Iglesia Primitiva. Aunque en la edad
media la consagración cayó desuso, en parte a causa de la Reforma Protestante que dejó una época de
espiritualidad muy individualista. La
Sagrada Congregación para el Culto Divino promulgó en 1970 el nuevo
rito litúrgico para la Consagración de Vírgenes, de valioso contenido
espiritual; venerable por su origen antiguo, admirable por su edad y belleza.
El Orden de las Vírgenes está formado por
mujeres seglares, que aún permaneciendo en el mundo quedan definitivamente
“reservadas para Dios” con un vínculo virginal y nupcial, por medio de un
propósito irrevocable, sellado por un rito público, solemne y litúrgico. A través de este
rito, la Iglesia demuestra su aprecio
por la virginidad, implora gracias a favor de las vírgenes y espera un
derramamiento de bendiciones que hará de
la virgen una esposa fecunda para la gloria de Dios.
Es un estado de vida “canónico” en la Iglesia,
es decir es de naturaleza jurídica, una de las cuatro formas de “Vida
Consagrada” reconocidas por el Código de Derecho Canónico (C.I.C. 604) y
definido dentro del apartado destinado a la Vida Consagrada en el Nuevo Catecismo
de la Iglesia Católica, y en el documento de la Vida Consagrada del Papa Juan
Pablo. (CIC, c. 604; CIC 922-924).
Las Vírgenes Consagradas “se desposan místicamente con
Cristo, Hijo de Dios, y se entregan “dedicantur” al servicio de la Iglesia” (Cfr
can. 604 & 1). Su vida será siempre vivir este amor esponsal, que es total
entrega y pertenencia a Jesús en cuerpo y alma y reflejar la intensidad y la
lozanía de los orígenes, del amor primero de nuestra Iglesia. La virgen se convierte
en signo trascendente del amor de la Iglesia hacia Cristo e imagen escatológica
de la Esposa celeste y de la vida futura.
La virgen consagrada se convierte en
signo trascendente del amor de la Iglesia hacia Cristo e imagen escatológica de
la Esposa celeste y de la vida futura.
Además, se identifica con la esposa que, juntamente con
el Espíritu, invoca la venida del Señor: "El Espíritu y la esposa dicen:
"¡Ven!" (Apocalipsis 22, 17).
La
consagración virginal está formada por los siguientes elementos esenciales (CIC
922 – 924):
- Son
vírgenes cristianas llamadas por el Señor Jesucristo que las elige para que
sean sus esposas. La llamada del Maestro nace de un encuentro interior con él,
solo después de percibir la mirada de Cristo que nos dice: “Ven y Sígueme”.
- Están
llamadas para consagrarse a El enteramente con una libertad mayor de corazón,
de cuerpo y de espíritu.
- Han
tomado la decisión, aprobada por la Iglesia, de vivir en estado de virginidad
“a causa del Reino de los Cielos” (Mateo 19, 12).
- Son
consagradas a Dios por el Obispo diocesano, según el rito aprobado, se celebra
el desposorio místico con Jesucristo, Hijo de Dios. El Obispo es el superior de cada una, a
través de él están unidas a la Iglesia Universal y al Santo Padre. Sus funciones eclesiales de estado son la
penitencia inherente a la virginidad, las obras de misericordia, la actividad
apostólica y la oración santa.
- El Orden de las vírgenes sitúa a la mujer que
vive en el mundo, viviendo su pertenencia a Dios en medio del mundo al estilo
de Jesús. En el ejercicio de la oración,
la penitencia, el servicio a los hermanos y del trabajo apostólico, según el
estado y los carismas que cada una ha recibido.