La pregunta parecía sencilla... "Que te inspiro a realizar tal gesto de consagración" (Jose Velazquez, mayo 2012, para El Visitante). La respuesta quizás igual!!!
La consagración virginal es un llamado muy especial que Jesús, nos hace a algunas personas para vivir una especial relación de amor místico con Él. La inspiración es del Espíritu Santo que nos capacita para vivir plena e intensamente este misterio de fe. Es interesante porque este estilo de vida consagrada puede ser solo para laicas o laicos que deseen públicamente dedicar su vida a Dios y a la Iglesia o dentro de la vida religiosa monástica puede considerarse como un cuarto voto, la ofrenda de la virginidad a Dios por el Reino de los Cielos (Mt 19, 12).Creo que desde mi adolescencia y por las gracias recibidas en el sacramento de la confirmación, Dios inició esta maravillosa aventura de amor en mi corazón. A muy temprana edad tomé consciencia de que la Iglesia reconocía y aceptaba a los laicos, especialmente a los jóvenes. Durante mi participación en la Pastoral Juvenil, comprendí que la Iglesia veía en los laicos, especialmente en los jóvenes un signo de esperanza y que confiaba en nuestro trabajo. Esto me mantuvo a través de los años con un alto compromiso eclesial y la clara convicción de que la fe sin obras y es fe muerta (St 2, 17). La Parroquia es otra fuente de inspiración, mi querida comunidad de Dulce Nombre Jesús de Humacao, por mucho tiempo busque en la vida religiosa respuesta a la inquietud vocacional que Jesús gestaba en mi corazón. Sin embargo, la vivencia comunitaria de mi parroquia, en donde madure en la fe y fui formada como líder me dejaba con cierta sensación de vacío al fijarme en otros estilos de vida consagrada. Además, en la Parroquia asumiendo diversos ministerios, tales como servicio psicológico voluntario en la Pastoral Social, Catequesis a jóvenes que aspiran al sacramento de la confirmación y en la creación de la Pastoral Infantil confirmé mi verdadera vocación ser laica consagrada. La Iglesia afirma que la vocación de una laica o laico consiste en "iluminar y organizar todos los asuntos temporales a los que están estrechamente vinculados, de tal manera que se realicen continuamente según el espíritu de Jesucristo y se desarrollen y sean para la gloria del Creador y del Redentor" (C.V. II n. 31). La consagración pone de manifiesto el fiel compromiso de esta exhortación; cada día deseo fielmente en mi vida ordinaria, en medio del mundo, realizar todas mis actividades: profesionales, personales y religiosas según el espíritu de Cristo y para dar gloria al Dios Padre Creador del Universo.Por otro lado, hay una faceta del Encuentro con Cristo, que supera las expectativas de las vivencias antes mencionadas. El Encuentro con Cristo Eucaristía, ha transformado mi vida religiosa y es el motor más profundo de mi opción vocacional. Si yo no hubiera aprendido a contemplar a Jesús Eucaristía, si me fe no hubiera trascendido los límites de la razón para comprender y afirmar sin reservas que verdaderamente Jesús está vivo, real y presente en el pan consagrado, en vano sería esta consagración. Hay una canción muy hermosa que dice: “Cada vez que te recibo Señor, algo grande pasa en mi, cada vez que te recibo mi Bien, me acerco un poco más a ti, porque en la hostia estas y estoy a un paso del cielo aquí…”. Verdaderamente, Jesús está en cuerpo, sangre, alma y divinidad en la hostia invitándonos, consolándonos, perdonándonos y amándonos. Cualquiera que descubre este gran misterio, no puede hacer otra cosa que corresponder, pagar con amor tanto amor, es imposible ser indiferente. Cualquiera que sienta el gran amor de Dios manifestado en Cristo Eucaristía, independientemente de su estado de vida, debería estallar de amor por Jesús, querer estar con Él, vivir para Él y vivir solo en Él. La Vírgenes Consagradas somos Esposas de Cristo, nuestra consagración constituye un desposorio místico, con el Amor de los Amores; este don maravilloso solo puede vivirse plenamente contemplando a Jesús Eucaristía. Mediante la eucaristía descubrimos que el Amable Corazón de Jesús, tiene sed de almas sencillas que quieran sumergirse en la aventura del amor, para dejarse consumir el fuego devorador de su pasión. Jesús nos pone en su corazón, para que podamos vivir lo que Él vive y sentir lo que Él siente. Entrar en el misterio de su corazón es vivir toda para su dolor redentor, toda para su gloria, la cruz, toda para su gozo pascual, y toda para su luz, la eucaristía. De una manera muy particular, en medio del mundo con los retos, alegrías y penas ordinarias; “Entrega Total, Vida Normal.
Tratar de describir cómo me siento es un ejercicio simpático… muy feliz, asombrada de que Dios haya querido tratarme con tanta benevolencia, emocionada por que su misericordia es eterna y verdadera. Muy agradecida de Dios por el don recibido y muy orgullosa de mis Directores Espirituales, el P. Floyd Mercado Vidro y el P. Eduardo Del Rivero que con tanta docilidad se han dejado guiar por las inclinaciones del Espíritu y con tanta sabiduría me han instruido y formado. Además, muy agradecida por la acogida que recibí del Promotor Vocacional, el P. Adonis González que con tanta diligencia me acompañó en la fase final del discernimiento. Finalmente, muy agradecida de S.E.R. Monseñor Eusebio Ramos Morales, por recibir sin reservas mi petición de ser consagrada y dar paso al proceso de preparación espiritual y canónico que nos condujo hasta este gran día.

La consagración virginal es un llamado muy especial que Jesús, nos hace a algunas personas para vivir una especial relación de amor místico con Él. La inspiración es del Espíritu Santo que nos capacita para vivir plena e intensamente este misterio de fe. Es interesante porque este estilo de vida consagrada puede ser solo para laicas o laicos que deseen públicamente dedicar su vida a Dios y a la Iglesia o dentro de la vida religiosa monástica puede considerarse como un cuarto voto, la ofrenda de la virginidad a Dios por el Reino de los Cielos (Mt 19, 12).Creo que desde mi adolescencia y por las gracias recibidas en el sacramento de la confirmación, Dios inició esta maravillosa aventura de amor en mi corazón. A muy temprana edad tomé consciencia de que la Iglesia reconocía y aceptaba a los laicos, especialmente a los jóvenes. Durante mi participación en la Pastoral Juvenil, comprendí que la Iglesia veía en los laicos, especialmente en los jóvenes un signo de esperanza y que confiaba en nuestro trabajo. Esto me mantuvo a través de los años con un alto compromiso eclesial y la clara convicción de que la fe sin obras y es fe muerta (St 2, 17). La Parroquia es otra fuente de inspiración, mi querida comunidad de Dulce Nombre Jesús de Humacao, por mucho tiempo busque en la vida religiosa respuesta a la inquietud vocacional que Jesús gestaba en mi corazón. Sin embargo, la vivencia comunitaria de mi parroquia, en donde madure en la fe y fui formada como líder me dejaba con cierta sensación de vacío al fijarme en otros estilos de vida consagrada. Además, en la Parroquia asumiendo diversos ministerios, tales como servicio psicológico voluntario en la Pastoral Social, Catequesis a jóvenes que aspiran al sacramento de la confirmación y en la creación de la Pastoral Infantil confirmé mi verdadera vocación ser laica consagrada. La Iglesia afirma que la vocación de una laica o laico consiste en "iluminar y organizar todos los asuntos temporales a los que están estrechamente vinculados, de tal manera que se realicen continuamente según el espíritu de Jesucristo y se desarrollen y sean para la gloria del Creador y del Redentor" (C.V. II n. 31). La consagración pone de manifiesto el fiel compromiso de esta exhortación; cada día deseo fielmente en mi vida ordinaria, en medio del mundo, realizar todas mis actividades: profesionales, personales y religiosas según el espíritu de Cristo y para dar gloria al Dios Padre Creador del Universo.Por otro lado, hay una faceta del Encuentro con Cristo, que supera las expectativas de las vivencias antes mencionadas. El Encuentro con Cristo Eucaristía, ha transformado mi vida religiosa y es el motor más profundo de mi opción vocacional. Si yo no hubiera aprendido a contemplar a Jesús Eucaristía, si me fe no hubiera trascendido los límites de la razón para comprender y afirmar sin reservas que verdaderamente Jesús está vivo, real y presente en el pan consagrado, en vano sería esta consagración. Hay una canción muy hermosa que dice: “Cada vez que te recibo Señor, algo grande pasa en mi, cada vez que te recibo mi Bien, me acerco un poco más a ti, porque en la hostia estas y estoy a un paso del cielo aquí…”. Verdaderamente, Jesús está en cuerpo, sangre, alma y divinidad en la hostia invitándonos, consolándonos, perdonándonos y amándonos. Cualquiera que descubre este gran misterio, no puede hacer otra cosa que corresponder, pagar con amor tanto amor, es imposible ser indiferente. Cualquiera que sienta el gran amor de Dios manifestado en Cristo Eucaristía, independientemente de su estado de vida, debería estallar de amor por Jesús, querer estar con Él, vivir para Él y vivir solo en Él. La Vírgenes Consagradas somos Esposas de Cristo, nuestra consagración constituye un desposorio místico, con el Amor de los Amores; este don maravilloso solo puede vivirse plenamente contemplando a Jesús Eucaristía. Mediante la eucaristía descubrimos que el Amable Corazón de Jesús, tiene sed de almas sencillas que quieran sumergirse en la aventura del amor, para dejarse consumir el fuego devorador de su pasión. Jesús nos pone en su corazón, para que podamos vivir lo que Él vive y sentir lo que Él siente. Entrar en el misterio de su corazón es vivir toda para su dolor redentor, toda para su gloria, la cruz, toda para su gozo pascual, y toda para su luz, la eucaristía. De una manera muy particular, en medio del mundo con los retos, alegrías y penas ordinarias; “Entrega Total, Vida Normal.
Tratar de describir cómo me siento es un ejercicio simpático… muy feliz, asombrada de que Dios haya querido tratarme con tanta benevolencia, emocionada por que su misericordia es eterna y verdadera. Muy agradecida de Dios por el don recibido y muy orgullosa de mis Directores Espirituales, el P. Floyd Mercado Vidro y el P. Eduardo Del Rivero que con tanta docilidad se han dejado guiar por las inclinaciones del Espíritu y con tanta sabiduría me han instruido y formado. Además, muy agradecida por la acogida que recibí del Promotor Vocacional, el P. Adonis González que con tanta diligencia me acompañó en la fase final del discernimiento. Finalmente, muy agradecida de S.E.R. Monseñor Eusebio Ramos Morales, por recibir sin reservas mi petición de ser consagrada y dar paso al proceso de preparación espiritual y canónico que nos condujo hasta este gran día.

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