martes, 14 de julio de 2015

"La Samaritana, una Mujer dispuesta a entregar el Corazón"

La Samaritana                                         

La Iglesia, Madre y Maestra, nos invita a al encuentro personal con Cristo, a la conversión que nos hace resucitar a la vida nueva. El relato que meditaremos a continuación, es una muestra, de cómo Dios toca el corazón humano y lo transforma para la Eternidad. Año tras año los signos litúrgicos nos recuerdan que el Padre nos espera con los brazos abiertos, mostrándonos su misericordia y su perdón.

La Samaritana (Juan 4, 1 - 42 ) estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era como la hora sexta.

Vino una mujer de Samaria para sacar agua, y Jesús le dijo: --Dame de beber

Entonces la mujer samaritana le dijo: --¿Cómo es que Tú, siendo Judío, me pides de beber a Mí, siendo yo una mujer samaritana? --porque los Judíos no se tratan con los samaritanos--.

Respondió Jesús y le dijo: --Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", Tú le hubieras pedido a él, y él te Habría dado agua viva.

La mujer le dijo: --Señor, no tienes con qué sacar, y el pozo es hondo. ¿De Dónde, pues, tienes el agua viva?

¿Acaso eres Tú mayor que nuestro padre Jacob quien nos dio este pozo y quien Bebió de él, y también sus hijos y su ganado?

Respondió Jesús y le dijo: --Todo el que bebe de esta agua Volverá a tener sed.

Pero cualquiera que beba del agua que yo le daré, nunca Más Tendrá sed, sino que el agua que yo le daré Será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

La mujer le dijo: --Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga más acá a sacarla.

La Samaritana, nos ayuda a reconocer algunos aspectos importantes de la vida espiritual.  En principio, plantea que la vida espiritual se deriva de una relación cercana e íntima con Jesús, Dios y Hombre Verdadero.  Que demanda de cada persona cierta disponibilidad para vivir en comunión con él, a través de la oración, la soledad y el silencio.  Estas características marcan un estilo de vida, la Vida en el Espíritu, la extraordinaria y al mismo tiempo simple vivencia de la "Experiencia de Dios".  Que tradicionalmente se pensaba, como un evento espiritual circunscrito sólo a la Vida Consagrada o al Ministerio Sacerdotal, y que sin embargo, cuando sondeamos la vida de la Iglesia, y entramos en contacto con fieles de diversos trasfondos socioculturales o religiosos podemos apreciar, que en medio del Pueblo de Dios hay una variedad de hombres y mujeres de fe que con profunda convicción, están tratando con Dios, cara a cara, en lo cotidiano de sus vidas. 

Esta Mujer, La Samaritana, nos revela un secreto especial de Dios, que El se deja encontrar por nosotros, porque siempre está atento a sus  Hijos e Hijas, la creatura que formó en la palma de su mano.  Que el Creador ama a su creatura, y desea su salvación.  Que tanto nos ama Dios, que es capaz de entregar a su Hijo Jesucristo, para nuestra salvación. Que a través de El, podemos tomar el agua viva que salta hasta la eternidad.  La Samritana afirma en toda su realidad, que Dios está cerca del ser humano y que el ser humano, sin distinción de persona, puede estar muy cerca de Dios. Así como, resuena un himno religioso popular: "Tan Cerca de mí, Tan Cerca de mí, que hasta lo puedo tocar, Jesús Está Aquí".  En nososotros mismos, tan cerca, que habita en nuestro corazón, tan cerca que tiene rostro humano, la cara de cada Hijo e Hija de Dios, que es nuestro hermano, nuestra hermana. 

Exploremos un poco más la cercanía de Dios para con nosotros, veamos, el trato familiar y accesible entre Jesús y La Samaritana.  Atentos a sus acciones:
  • Cuestionar - Esta mujer consciente de su realidad social, cuestiona el interés de Jesús por ella y su atrevimiento a romper las reglas sociales para acercarse a Ella.  Se sorprende ante la acción de este Judío que se acerca para valorar su identidad, acogiendo su sencillez y su espontaneidad, aceptádola tal cual es.  Así como ocurre con cada uno de nosotros, Dios en su infinita misericordia y compasión nos acepta, porque sabe de qué barro estamos hechos. Aun conociendo nuestra verdadera identidad, se fia de nosotros para realizar su plan de amor, el plan de la salvación con el cual es posible continuar extendiendo El Reino.
  • Ella lo Vé y Jesús se deja VER.  Jesús está sentado en el brocal del pozo. No pasa inadvertido. Ella es capaz de reconocer a este hombre diferente y cree que es un Profeta.  Jesús se hace llamativo a nuestros ojos, su presencia silente, es evidente al alma.  En medio de la oscuridad del mundo, se hace luz radiante, Sol de Justicia, que todos pueden apreciar y disfrutar.
  • Interactúan - se lanzan a la aventura de la conversación.  Ella intercambia sus inquietudes, tal como Jesús nos invita cada día, a través de la oración, a presentar nuestra historia, nuestras curiosidades más intimas, para entrar confiadamente en un diálogo espiritual, desde nuestra humanidad.  Hablar con Dios, es orar con el corazón, ser capaz de transmitir los sentimientos mas profundos, los pensamientos mas remotos, que ya son conocidos por El, es abrir la puerta del corazón a Aquel que está hace rato llamando ~ ~ esperando, invitando ~ ~ confiando, es decir, amando.  Orar es entrar en el círculo de la confianza, que nos hace transparentes y  genuinos, tal como, es Jesús con nosotros.
  • Mientras avanza el diálogo, Ella, se pone en evidencia y  Jesús, se revela.  Ella revela su necesidad, Jesús, revela cuanto puede ofrecerle para saciar su vacío interior.  Dialogar íntimamente con el Señor, es una llamada a reconocer cuan  necesitados estamos de su amor y de su amistad.  La dinámica relacional entre Jesús y La Samaritana es un signo visible de la relación amistosa y amorosa que Dios quiere establecer con cada creatura, con cada ser humano, llamado por Dios para ser su Hijo e Hija.  La Samaritana es icono de amor, de respeto a la dignidad de cada ser humano, es encuentro de amor y al mismo tiempo llamado, dulce invitación a Ser Persona y Estar Atento a la Vida; convocados por Cristo para a servir y amar.  También, es icono del amor esponsal entre Dios y la Humanidad, amor matrimoniado, unión indisoluble que El Señor nos propone, para que seamos semejantes a El, a través de Cristo.  Que seamos capaces de unirnos a El en esta vida con el propósito de cumplir su voluntad y alcanzar la gracia plena, la felicidad perpetua.
  • Cántaro - vasija de barro, recipiente que se modela a mano, amasando la material prima, la tierra.  Tal cual, Dios, toma nuestra alma, nuestro corazón y lo moldea entre sus manos.  Memoria patente de que salimos del polvo, de la tierra, por pura iniciativa del amor de Dios.  Al mismo tiempo, el cántaro es símbolo de la vasija de nuestro corazón, presto a llenarse de Dios, vaciándose  de sí mismo.  Es una invitación a estar en apertura total a la acción del Espíritu y a la vida de la gracia, por la que somos santificados.  El cántaro, vasija de barro ovalada que nos recuerda el círculo de amor en el que fuimos creados por Dios, redimidos por la sangre de Cristo y santificados por la efusión de su Espíritu, para que seamos semejantes a El, santos e irreprochables por El AMOR.
¡ Bendito sea Jesucristo, que cansado por el camino, junto al brocal del pozo se sentó!

¡ Bendita sea La Samaritana, que con sencillez y humildad, desde su pobreza se acercó!

¡ Bendito sea Jesucristo, que sediento de almas puras, agua a esa Mujer le pidió!

¡ Bendita sea La Samritana, que entregando el cántaro de su corazón, la sed del Cristo sació!

¡ Bendito sea Jesucristo, que entregando su vida en la cruz, al rasgar su costado, nuestra sed aplacó y abrió para todos la fuente del agua viva que salta hasta la Eternidad!
 


Ivette Fontánez Ojea, OVC








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